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jueves, 9 de abril de 2015

150320 - Fibonacci

Partiendo de los planteos y descubrimientos de Leonardo de Pisa, responsable de haber introducido los números árabes y conocimientos matemáticos de diversas culturas en la Europa del siglo XIII, abordamos el complejo campo de los números primos para luego abordar la progresión Fibonacci, que lleva este nombre en su honor.
Esta progresión de números aparentemente sencilla encierra dos situaciones fundamentales, por un lado permite trazar espirales de crecimiento de gran similitud con la espiral áurea, que definen el patrón de crecimiento de todo cuanto hay en la naturaleza: nuestra espiral de ADN, los tallos y troncos vegetales, los caracoles o las galaxias. Por otra parte, tal progresión de números permite acercarnos a phi el número que define toda la proporción áurea: 1,618...
Tal número puede obtenerse al ir dividiendo a los diferentes valores obtenidos en la progresión fibonacci por su predecesor:
1+1 = 2; 2+1 = 3; 3+2 = 5; 5+3 = 8...
cuando llegamos a las divisiones nombradas: 3/2; 5/3... el resultado se va poniendo cada vez más interesante hasta que, a partir de 89/55 el resultado será siempre extremadamente cercano a phi.
 Espiral de Fibonacci: dibujo de Eugenia

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